Las Hurdes [Cuarto Capítulo]

Desde el camión se siente uno poderoso. El dueño de la carretera. Lo ves todo desde arriba, y sientes que nada puede detener a la gran y potente máquina en la que te encuentras. Jorge, un hombre que rondaba los cuarenta, era un hombre casado que tenía una hija, por lo que nos pudimos enterar más tarde. Era de complexión robusta y llevaba una gorra roja muy usada. Conducía deprisa, pero relajado. Comenzamos a hablar con él y con el Hippy, que era un hombre de treinta años aproximadamente, que llevaba camisetas de unas cuatro tallas de más, pantalones un poco caídos, pelo castaño y una barba de dos semanas. Jorge nos ofreció enseguida su jardín para instalarnos por la noche al enterarse del viaje que teníamos entre manos. En principio rechazamos la oferta, ya que, por apetecible que sonara, ellos eran todavía completos desconocidos para nosotros, y nosotros éramos prudentes.
– Nada chicos, ya sabéis que si queréis ya tenéis un lugar para acampar.
– Muchas gracias, ya lo veremos allí.
– Nosotros nos dedicamos a la construcción, es mi propia empresa -nos explicó cambiando de tema.
Se notaba que quería sacar el tema de su empresa de construcción, así que le seguimos el rollo.
– ¿Cuánto tiempo lleváis trabajando juntos?
– Más o menos un año, pero conozco a Jorge desde hace bastante más -respondió el Hippy.
– Sí, ¿cuánto hará de eso? -soltó Jorge suspirando.
– Pues no lo sé, da igual en cierto modo.
Nos callamos un rato, Jorge encendió entonces la radio, para oír los preparativos del partido.
– ¡Qué casualidad! Nosotros también queremos ver el partido -dijo Félix.
– ¡Verlo con nosotros! Vamos a ir a uno de nuestros bares preferidos, hoy se quedan hasta un poquito más…
– Al fin y al cabo, ¡es una ocasión especial! -exclamó Jorge interrumpiendo a el Hippy.
Jorge paró el camión.
– ¿Hemos llegado? -pregunté extrañado, estábamos en medio de la nada.
– No, tranquilos, vamos a descargar el material.
Con la grúa del camión (sí, el camión tenía una grúa) Jorge descargó muchas piezas para formar andamios y una pequeña excavadora que tenía en el camión. Nos volvimos a subir y llegamos al pueblo.
Dejamos las mochilas en casa de Jorge y bajamos al pueblo con ellos. Empezamos viendo el partido con coca-cola, pero en las últimas rondas nos pedimos una cerveza. Al empezar la segunda parte del partido decidí que no me interesaba más el partido, y me salí fuera con Félix y el Hippy, que hablaban fuera. El Hippy nos habló de su juventud, de cómo había viajado con su mochila en su tiempo, también haciendo autostop. Nos habló de sus hermanos, y de cómo se había desinteresado por el fútbol al ver que solo le hacía discutir con su hermano mayor.
– ¿Y cuál es tu hobby ahora?
– Soy un ingeniero sin título -afirmó entre risas.
Nos explicó que se entretenía haciendo maquetas de submarinos, aviones y demás reciclando e improvisando con lo que tenía o encontraba. Sorprendidos y con mucha curiosidad por ver sus obras, quedamos a la mañana siguiente para desayunar con él y que nos llevara en su furgoneta al pueblo de al lado, que es donde él vivía, para que nos mostrara el resultado de su pasatiempo.
Se hacía tarde, y nos levantamos para buscar un sitio donde nos dieran de cenar. Pero a la una no existía tal sitio, y fuimos a casa de Jorge, donde nos preparó unos huevos fritos de sus propias gallinas. Después nos estuvo enseñando los cuadros de su mujer, ya que Félix le preguntó que de quién eran.
– Esperad, si queréis podéis dormir dentro, tengo un colchón en el garaje.
Colocamos el colchón, y nos explicó que él se iba a marchar a las seis de la mañana porque tenía que trabajar, y que lo único que nos pedía era que nos acordáramos de cerrar bien la puerta del garaje cuando nos fuésemos. Agradecidos por la gran confianza y el buen corazón de Jorge, pasamos la noche apaciblemente.

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5 respuestas a Las Hurdes [Cuarto Capítulo]

  1. Hola,

    Ya me he pasado por tu blog como me pediste.
    La verdad es que están interesantes estas historias cortas que relatas, además, como he estado por esa zona extremeña, me traen algún que otro recuerdo.
    Aparte del blog en el que me dejaste el comentario, tengo otro dedicado única y exclusivamente a literatura http://thorykira.wordpress.com/ a ver qué te parece.
    Un saludo.

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  2. Este es el post que estaba esperando! Me encanta, por ahora el mejor redactado. No se si me ha gustado tanto por eso o por la historia en sí… Ambos

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