Las Hurdes [Quinto Capítulo]

TERCER DÍA
Recogimos nuestras cosas y cerramos bien el garaje, tal y como habíamos prometido. No tuvimos que esperar mucho hasta que apareció la pequeña furgoneta de nuestro amigo. La furgoneta solo tenía dos plazas de verdad, pero detrás tenía el típico maletero abierto que tienen muchos todoterrenos, donde tiramos nuestras mochilas y nos sentamos, agarrándonos a los soportes del maletero.
Primero fuimos a desayunar, tomamos café y tostadas con mermelada. Mientras comíamos, salían en la televisión distintos videoclips patrocinados por cuarenta principales.
– El mundo de los artistas es muy complicado -soltó el Hippy de pronto.
– Sí, la verdad es que no es nada fácil.
– Yo tenía un amigo que consiguió hacerse medianamente famoso.
– ¿Ah sí? ¿Quién? -Félix preguntó por los dos.
No me acuerdo bien del nombre, pero al parecer el Hippy y nosotros teníamos conceptos diferentes de ser “medianamente famoso”, ya que su amigo solo tocó en unos cuantos bares de la zona.
– Nosotros también tocamos algún instrumento.
– ¡Que pasada! ¿Qué tocáis?
– Yo el piano y la guitarra, aunque Félix toca la guitarra mucho mejor que yo.
– Y ambos nos apañamos con la armónica -añadió Félix.
– Me gustaría mucho que me lo enseñárais, pero no tengo ninguna guitarra, y menos aún un piano, claro.
– La siguiente vez será, ¿les echamos un vistazo a tus creaciones?
– Claro, venga, mi pueblo está a dos minutos.
Nos volvimos a montar atrás, y llegamos a un pueblo donde el Hippy abrió una especie de garaje en cuya puerta había escrito con un spray “taller de creatividad y de todo un poco” con unas letras bastante desiguales, unas más grandes que las otras. Quedaba bastante gracioso.
Dentro nos enseñó su helicóptero, que era su proyecto de mayor envergadura. El helicóptero estaba hecho de distintas piezas, una de las principales era un bidón de metal. Tenía una hélice enorme, que nunca elevaría el helicóptero. Pero ahí no se acababa la cosa, el helicóptero tenía luces, que al encenderlas, parpadeaban a lo largo de él. Medía como dos metros de largo y casi medio de ancho.
En el trastero había también todo tipo de trastos que la verdad es que no se sabía muy bien qué eran.
Estuvimos hablando un rato más con él y nos despedimos.
Caminamos hasta el siguiente pueblo, donde en una piscina natural descansamos y comimos. En cierto momento tocamos la armónica un poco, y la verdad es que no sonaba nada mal.
Aunque nos costara admitirlo, era hora de volver, y al ver como se paraba el último coche al que le haríamos la seña de autostop en el viaje, nos entró un aire de tristeza y de despedida de la libertad, tan característica de las pequeñas aventuras.

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6 respuestas a Las Hurdes [Quinto Capítulo]

  1. magnolia dijo:

    Muy bueno!!! ❤ Felicitaciones. Cada instante es especial.

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  2. Paul dijo:

    Simón! I read things from different parts of your blog, and really enjoyed it … I like the way you write; very relaxed and down to earth. I liked the Hurdes fragments most … I’ll check back and read more: keep it up!!

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  3. Hola, te he nominado para un premio de bloggers.
    ¡Felicidades! Aquí puedes ver los detalles.
    Salu_dicos 😉
    http://rukadecolores.wordpress.com/2014/09/17/me-ha-llegado-un-dardo-directo-al-corazon/

    Le gusta a 1 persona

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